33 1/3: Pink Moon
LibrosAmanda Petrusich

33 1/3: Pink Moon

3 / 10
Luis J. Menéndez — 04-07-2013
Empresa — Libros Crudos

En el año 2000 la casa Volkswagen sorprendió a medio mundo con una campaña publicitaria para TV en la que sonaba “Pink Moon” de Nick Drake. A decir verdad no estoy del todo seguro si aquel comercial llegó a pasarse por la TV española, aunque me parece tener un lejano recuerdo del mismo. Lo que está claro es que en nuestro país el anuncio en cuestión, que presentaba al potencial comprador de un Volkswagen como ese romántico empedernido que disfruta de la luz de la luna tanto como de la música de Drake, no tuvo la influencia decisiva en la popularización del cantautor británico que parece ser sí que ejerció en los EEUU. Bienvenidos al nuevo siglo, ese tiempo en el que el testamento musical de un genio sumido en la desesperación se utiliza alegremente para vender automóviles. Aún podría haber sido peor: lo raro es que a algún creativo aún no se le haya ocurrido elegir canción de Nick Drake para promocionar un seguro de vida…

Igualmente Amanda Petrusich -una de las reputadas firmas del sitio web Pitchforkmedia- y este libro perteneciente a la colección 33 1/3 son también hijos de su tiempo. A la Petrusich se la presupone rondando la treintena si hilamos la historia con la que arranca el libro en la que cuenta cómo se desarrolló a lo largo del tiempo su relación con “Pink Moon”: el disco fue su escucha favorita de camino a la Universidad durante un tiempo. Lo insustancial de la anécdota dice sin embargo mucho sobre la forma en que “consumimos” música en 2013, sus efectos sobre nuestras vidas (bastante limitado, la verdad) y también del modo en que la periodista neoyorquina desarrolla este pequeño librillo de apenas cien páginas. Puede que no haya tirado de Wikipedia… pero casi.

En España hemos tenido la suerte de ver publicados en los últimos años dos notables biografías sobre Drake: “Pink Moon” del poeta danés Gorm Henrik Rasmussen data de 1986 y fue uno de los primeros estudios serios que se hicieron sobre el músico británico, escrito desde la más profunda admiración; mientras que “En busca de Nick Drake” del periodista de la BBC Trevor Dann es posiblemente la más completa revisión de su vida obra y, sí, milagros. También ha sido publicado en España el recomendabilísimo “Blancas bicicletas”, memorias del hombre más importante en la breve carrera del músico británico, Joe Boyd, que dedica casi la mitad del libro a la figura de Drake. Petrusich picotea de estas lecturas para completar una fugaz biografía que lejos de ahondar en las circunstancias que rodearon a la grabación de “Pink Moon” se recrea en los tópicos de siempre: la depresión, el músico abandonado y el maldito malditismo.

Tal vez no haya mucho más que contar de una figura como Nick Drake a estas alturas, un tipo que en su enclaustramiento progresivo dejó muy pocas pistas con las que responder a tantas preguntas. Así que la joven periodista ha optado por ofrecer una visión muy siglo XXI de lo que su figura representa día de hoy. Esto se concreta en un bombardeo de mails a músicos contemporáneos más o menos en sintonía con su legado (Lou Barlow, M. Ward, Damien Jurado, Matt Valentine, Robyn Hitchcock, gente de Meat Puppets o Califone, periodistas, pianistas clásicos, etc.) que dan en una serie de breves comentarios sobre cuándo y cómo descubrieron sus canciones. Y, para cerrar el libro (y el círculo), una aberrante defensa numantina del empleo de las canciones de pop en los spots de las grandes marcas. La cosa le lleva prácticamente la mitad de sus páginas, y nos deja con la sensación de que Nick Drake seguiría siendo un músico reducido al culto de cuatro pirados si Volkswagen no hubiera bombardeado nuestros hogares durante varias semanas hace una década. Enhorabuena Amanda Petrusich, has conseguido hacerme sentir como un carcamal, aunque sólo sea por las ganas que me han dado una vez terminada la lectura de mandarte a la “Uni” otra vez a repetir curso…

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