El nombre del nuevo disco del trío romano Zu, tiene total correlación con la entereza de su carrera. “Ferrum Sidereum” significa hierro cósmico y es el material con el que se hicieron algunas de las armas más mitológicas de distintas culturas antiquísimas.
Darle play a este nuevo trabajo de Massimo Pupillo (bajo y guitarra acústica de doce cuerdas), Paolo Mongardi (batería y percusión) y Luca T Mai (saxo y sintetizadores) es atestiguar la durabilidad de una propuesta que nunca se amoldó a nada más que el deseo de expresión de unos músicos en sincronía total con sus cuerpos y almas.
“Ferrum Sidereum” es un trabajo largo, de unos 80 minutos, en el que el trío no sólo muestra una capacidad indiscutible de conmover con la profundidad de sus composiciones, sino que se desnuda al completo, sin prejuicios, realmente yendo hacia donde la música los guía; moviéndola entre silencios y truenos, subiendo cordilleras o buscando agazapados en los rincones de una habitación abandonada.
Zu se enmarca en el podio de los grupos que sin necesidad de tener guitarras eléctricas pueden sonar atronadores. Como Morphine o Como Asesinar a Felipes, la idea del grupo trasciende clichés rockeros para centrarse en la profundidad del viaje que traen sus sonidos.
Si bien en el clásico mosaico de influencias/relaciones de la banda aparecen gente como John Zorn o Mike Patton (con quien han hecho más de una colaboración y tour, sobre todo en la época en la que el cantante de Faith No More vivía en Italia), aquí podemos ver otras ideas que tienen que ver con los sonidos e imágenes a los que los integrantes fueron expuestos de pequeños en la localidad de Ostia, cerca de Roma: Pink Floyd, King Crimson, cine, teatro, luces y sombras.
De a ratos suenan a unos hippies pasados de anfetaminas, luego a unos viejos lobos soñando con poder mantener su sanidad mental a través de dispensar un nivel de distorsión capaz de seducir a un fanático de Sonic Youth o uno de Napalm Death.
Nadie sabe realmente a qué suena Zu, ni ellos mismos, pero es fácil decodificar este sonido siempre y cuando estés abierto a una experiencia al límite, sin preconceptos y con vuelo suficiente como para poder apreciar el gran hecho de estar ante una verdadera bitácora artística en forma de álbum.
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