En algún momento, entre la edición de su debut y la de “Winds Take No Shape”, Call And Response eligieron la acción sobre la repetición. ¿Por qué renunciaron a la frescura y a la inmediatez? ¿Qué grado de responsabilidad tuvo su participación en los dos (muy recomendables) discos de Bart Davenport? ¿Qué necesidad tenían de espiar la edad adulta tan pronto? ¿Qué prisa tenían si, al fin y al cabo, los adultos no hacen más que equivocarse? Sólo Call And Response pueden responder a eso.
“Winds Take No Shape” no puede, o no quiere. “Winds Take No Shape” sólo puede hablar de la ampliación de la metáfora, de Free Design, The Carpenters y, sí, también, Joni Mitchell, entre los bien asimilados stereolabismos y birdieísmos, y de cómo no todo lo que parece clasicismo tiene por qué serlo. No hay en “Winds Take No Shape” un solo “Rollerskate”. En su lugar, hay colores pastel, una frialdad preciosista pero espaciosa, y canciones que dejan pasar la oportunidad de conseguir un impacto directo, porque prefieren un abrazo más distante y menos impulsivo, aunque a la vez más sincero. A decir verdad, “Winds Take No Shape” se filtra poco a poco. Y eso, junto a la abstracción y el alto número de interrogantes, invalida todo juicio precipitado.
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