My Heart Is A Room With No Cameras In It
DiscosVictoryland

My Heart Is A Room With No Cameras In It

8 / 10
Raúl Julián — 12-02-2026
Empresa — Good English Records
Género — Indie pop

Cuando aún colea ese “Getting Killed” (Partisan, 25) de Geese como uno de los mejores discos de la pasada campaña, aparece el debut en formato largo y oficial (o, al menos, publicado al amparo de una discográfica) de Victoryland, tras un mini-LP de ocho piezas de título “Sprain” (OoeyGooey, 24). Al igual que el mencionado disco de Geese, la presente incursión del proyecto liderado por el músico afincado en Brooklyn Julian McCamman, supone un magnético tratado acerca de cómo retorcer y enrevesar parámetros de indie-pop/rock para dar a luz una serie de canciones tan contagiosas como algo enigmáticas.

El autor golpea el hierro cuando está caliente, para moldear un total de diez piezas vencidas sin disimulo hacia un talante lo-fi que no hace sino aumentar el atractivo del producto. En “My Heart Is A Room With No Cameras In It” hay un poco de Pavement, The Cars, Guided by Voices, Neutral Milk Hotel, Wavves, Talking Heads, Weezer o unos Girls en versión rugosa. Y el resultado de tan despreocupada (y vitaminada) receta termina convertida en una de las sorpresas más agradables de este primer tramo del año en curso. No por originalidad manifiesta, pero sí por esa especial habilidad para combinar elementos en base a notables (cuando no magníficas) canciones.

Un catálogo que el propio McCamman (ex guitarrista de Blood y cuya disolución supuso, de algún modo, un hecho determinante en la gestión de esta obra) se encarga de graznar con ese tono terrenal desde lo que cabría presumirse como un refugio (y a la vez cuartel general) que, al menos en el imaginario, cabe suponer armado en torno su garaje o incluso sito en su propia habitación. El autor apuesta por la experimentación como medio para llegar a piezas tan inspiradas como “Blur”, la sintetizada “You Were Solved”, “I Got God”, los incontestables singles “Fits” y “No Cameras” o la final “I’ll Show You Mine”, en una cadena en la que en realidad no sobra ningún eslabón.

“My Heart Is A Room With No Cameras In It” tiene la chispa inequívoca de la espontaneidad; de ese estreno aún al margen de todo y en el que ningún tipo de objetivo o perspectiva influye en la naturalidad de unas canciones nacidas libres. En este decálogo, Julian McCamman insinúa (con convicción y la ayuda de Dan Howard como productor) ser poseedor del olfato necesario para convertirse en un valioso hacedor de canciones. Una observación que deberá concretar en el futuro. Mientras tanto, y de momento, compete sacarle todo el jugo (y no es poco) al que hasta ahora luce como su último lanzamiento.

Lo siento, debes estar para publicar un comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.