Podríamos hablar de orfebrería, restauración de muebles o pintura sobre tela, pero como tratamos de canciones, el artesano en cuestión es Alberto Matesanz (también en Plastic D’Amour), que en su segundo trabajo como Mate, “Ventajas de ser optimista”, dice que pretendía mostrar el reverso de su debut, “Sol de medianoche”.
En esta ocasión, el revelado es en brillo, con colores más vivos y una mayor variedad formal, aunque siempre pop sin más piruetas que las justas (una de ellas es la bossa de “Normal”, otra, resuelta sin tanta brillantez, “Pipo”). Parece fácil, y así van pasando los temas -pequeños retratos, escenas cotidianas-, hasta que en quinto lugar aparece “Se rueda” y los estribillos empiezan a girar como la noria de la letra. Más todavía en “Los papeles”, con unos encantadores tun-tun-tun-tun-tu-tun para adornar una de las canciones de la temporada; de inmediato, otro luminoso acierto en “Melancolía de verano”, donde dibuja playas como campos de batalla para las sombrillas, y uno más con la delicada “Genoveva”, buen ejemplo de la comedida vitalidad que domina este disco de principio a fin. No es que el vaso esté medio lleno, es que está a punto de rebosar.
Haha. I woke up down today. You've cheeerd me up!