Los que no estamos acostumbrados a escuchar música en catalán, generalmente la tenemos encasillada en canciones de “fiesta mayor” o para el público del Canet Rock. Pero, al momento de escribir esto, ya van unas cuantas veces en las que he escuchado “mai vista trista” al completo. ¿Será porque se acerca a un sonido más nuevo, fresco o distinto al que se suele hacer al cantar en catalán? Quizás. La nueva ola de artistas catalanes, especialmente las chicas, están explorando sonoridades más allá de las típicas melodías fiesteras que suelen acompañar este género.
Y es que “mai vista trista” es un ejercicio de exploración hacía un nuevo sonido en el que, a partir de catorce cortes, Valèria se atreve a salir totalmente de su zona de confort, dejando atrás el sonido del que fuera su anterior álbum “Bocaterrosa” (23). Incluso cambia de idioma, cantando en castellano por primera vez en “Carmen se fue”, la balada más nostálgica del disco.
La voz de Valèria toma el protagonismo durante todo el proyecto, acompañada por una gran variedad de armonías y coros que la complementan, especialmente en temas como “deixo d’existir sense morir” o “no faig res amb la mar”, junto a Mar Pujol. Un disco planteado como un viaje en el que acompañar a la artista en la búsqueda de la liberación de la tristeza y encontrarse a uno mismo. Viaje en el que también encontramos temas bailables como “NO EXISTIRAN” con Mushkaa o “al PS amb la maria”, que complementan esta búsqueda hacia la liberación y aportan un contrapunto de ligereza al conjunto.
Una mezcla, en su conjunto, de sintetizadores potentes y guitarras delicadas que guían hacía una sonoridad totalmente genuina bajo una producción de lo más mínima. Así, Ven’nus ha sabido tocar la tecla adecuada del que es el inicio de su nueva etapa musical.
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