El universo de la música editada en catalán que consigue llegar a una cierta repercusión en los circuitos comerciales es ahora más ecléctico de lo nunca había sido. Desde el intimismo costumbrista de Mishima, Manel o Els Amics de les Arts al desparpajo pop de alta calidad de Antònia Font, pasando por el indie introspectivo de Sanjosex o la llama todavía ardiente de la antigua camada de grupos que protagonizaron el boom del movimiento y que se han demostrado como artistas de largo recorrido, casos de Els Pets o Lax’n’Busto (a los que habrá que sumar tras su anuncio de regreso a los siempre discutidos pero añorados Sopa de Cabra). Los gerundenses Teràpia de Shock pertenecen a ese conjunto de bandas más fácilmente encajables dentro de lo que son los parámetros más repetidos entre los grupos de pop-rock en catalán. Pop guitarrero facilón y a veces muy cercano a lo anodino, pero también alegre en sus melodías y con canciones resultonas, como en este caso “No Miris Enrera” o “A la Primavera”. Si hace veinte años, TV3, las subvenciones políticas y el apoyo en su contratación en el circuito veraniego de fiestas mayores y eventos populares se encargaron de hacer estallar el fenómeno por todo el país, en la actualidad el trabajo de normalización recae en manos de las redes sociales, blogs y publicaciones especializadas, que están ayudando a que bandas como Teràpia de Shock puedan vivir su particular momento de gloria.
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