Sobrecogedor, moderno y con química como para abastecer de por vida la BASF de Ludwigshafen. A su vez, “Distracted”, el disco más ligero -aún sin dejar de ser analítico e implicando una experiencia intensa- de los trabajos realizados hasta la fecha por el alquimista Thundercat.
Han pasado seis años desde “It Is What It Is”, y podría afirmarse que el músico y vocalista angelino no ha vuelto exactamente donde lo dejamos. Si es que alguna vez sucedió eso de ‘dejarlo’, yo ni de coña he podido… llevo su música impresa en mis neuronas desde el 2017. Lo que sí se percibe con mayor o menor sutileza es que es capaz de llevar el duelo íntimo a cotas muy importantes. Luego es flipante descubrir cómo de sencillo le resulta rodearse de artistas que animan incluso esa sensibilidad salvajemente experimental característica de Stephen Lee Bruner. En esta ocasión: A$AP Rocky, WILLOW, Tame Impala, Channel Tres, Lil Yachty y por supuesto Mac Miller, el tristemente fallecido rapero con quien firma “She Knows Too Much”. Un tema, ¡qué digo! temazo, nacido hace años durante una jam en el garaje de Miller y donde se percibe una hermosa amistad. Es testimonio de una profunda conexión.
Al contrario de lo que uno puede pensar a priori, en lugar de apuntalarnos en un estado depresivo, en la canción no hay devastación, más bien celebración y agradecimiento. Como afirmó el propio Thundercat "Qué artista, qué espíritu, qué alegría haberlo vivido". La canción sirve además para abrir la puerta de “I Did This To Myself”, en esta ocasión junto a Lil Yachty -por fortuna este sí que sigue con nosotros- lo que, visto de otro modo, allana el camino hacia un funk elástico con estructuras más ‘pop’. Contemporáneo y con el ADN jazzero encima, pero definitivamente más accesible, menos psicodélico-espacial y donde el virtuosismo se amolda a otra manera de contar canciones.
“Funny Friends”, que cuenta nada menos que con A$AP Rocky -como sabrás hasta Spike Lee le ha echado el ojo y contratado como actor para que incorpórase autenticidad y cultura urbana- reafirma que nada es casual. A través de una especie de desfile generacional el sonido de Thundercat muta con precisión hacia terrenos más amables. Aquí es cuando toca nombrar la incorporación de gente como Greg Kurstin, quien ayuda a lograr ese sonido más pulido y pop. Existe un cambio parcial de dinámica donde se le resta protagonismo a la habitual experimentación de Flying Lotus. Es como si nuestro mejor amigo marciano se hubiera humanizado, con buenas formas y sin perder su esencia. Melodías que rozan el tono a donut glaseado pero sin perder rareza. Esto sucede con una claridad que contrasta con el caos temático del álbum. “What Is Left To Say” y “I Wish I Didn’t Waste Your Time” lo refrendan. Del pegadizo ejercicio junto a Tame Impala, “No More Lies”, ni hablemos. Un tema ultra suave, casi narcótico… ¡Ah! pero repito, con un trasfondo ansioso. Como en muchas de las letras del disco, gobierna lo irónico y el ser esclavos de las dinámicas afectivas modernas.
Olvídate de encontrar en “Distracted” un discurso terminal o de nostalgia barata. Hay ironía, sí, y cierto desencanto con eso que llamamos “progreso” (como los móviles que solo mejoran la cámara y por eso ya cuestan el doble), pero también una especie de aceptación. La distracción no es solo el problema: también es el refugio. Resulta incómodo ser vistos de verdad, sin máscaras, en lo que es una autoexposición constante. “No me conoces tanto… pero internet sí”, decía por ejemplo Miller en su canción.
De manera resumida. Puede que este nuevo LP no tenga el impacto emocional de su predecesor ni el desparrame creativo de “Drunk”, pero a cambio ofrece algo más ajustado al momento: una banda sonora para sobrevivir al scroll infinito sin perder del todo la cabeza. Es escribir esto y madre mía, entrarme del tirón fatiga digital. Algunos ponen mala cara y se resignan cuando ven que soy capaz de desconectar del móvil durante más de dos horas seguidas. Los fines de semana, ni os cuento. Donde deberíamos ver humanos, solo divisamos usuarios atrapados en sus propias dinámicas.
Thundercat, que por supuesto continúa siendo un genio, se reivindica aparcando su excentricidad con formatos más digeribles. Y no es un obstáculo. Aunque el tono haya cambiado, las heridas siguen ahí. Él sabe meter el dedo en la llaga, y es que en una época que exige claridad constante, resulta que no sabemos dónde poner la atención. Al menos no la debida.
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