Borja Duñó trabaja en Mondo Sonoro. Nos conocemos. Toca en Tuesday Afternoon junto a hermano Guillem, Martí Duch y Ramón Garriga. Éste es su primer disco. Luna me pide que lo comente y yo no sé por dónde empezar.
“Shame, Shame, Shame” o cómo meterse al conocido escéptico en el bolsillo con un estribillo pegadizo y un riff de guitarra jodidamente efectivo. Primera anotación a pie de página: “resaltar lo físico que respira la grabación”. Las buenas vibraciones se perpetúan en “Sixteen”: inicio reposado, órgano soñoliento, fraseo americana y, ¡bang!, nuevo estribillo a la yugular. “He estado bebiendo océanos de vino...” canta Duñó en “Help Me (To Change)” y yo esbozo una sonrisa cómplice mientras resuenan los vientos y pienso en “Music From The Big Pink”. Oigo los niños en el recreo divirtiéndose al ritmo de un violín en “Mountaintops” y, justo cuando la canción se propulsa hacia el envite final, me sobrecojo al darme de bruces con un pensamiento: “este disco me gusta, y mucho”. Esa agradable certeza me arrastra a perderme en los siguientes cortes con los poros abiertos: ecos de Thom Yorke en “Lost And Found”; los primeros Wilco resoplando la harmónica en “High And Dead”; un arranque a lo Crazy Horse en “The Other Side”; un baile con la luna al compás del piano de "Kiss Goodnight"... Un debut ejemplar. ¿Amiguismo? Escucha y calla.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.