Puestos a hurgar en los sentimientos, Marc Bianchi lo tenía fácil. En un año ha tenido que lidiar con la infidelidad, la culpabilidad y la quiebra de una relación (la que le unía a Keely Chanteloup) que duraba nueve años y que dominaba temáticamente los anteriores discos de Her Space Holiday. Todo ello -junto a su traslado a Texas y la muerte de su abuela- le ha llevado a cuestionarse por la defectuosa mecánica de los seres humanos, jóvenes máquinas que nadie ha revisado lo suficiente y que se empeñan en equivocarse una y otra vez.
Y lo ha hecho con continuos reproches emocionales que buscan su redención en la confesión pública, y en la belleza -cada vez mayor- de las cuerdas sintetizadas y los loops que el dream-pop robó al hip hop justo a tiempo. “The Young Machines” es un álbum para escuchar y descubrir poco a poco, un álbum para épocas de cambios, decepciones y nuevas esperanzas. Un álbum que empieza con la pieza más brillante que Bianchi haya hecho nunca -el instrumental que da nombre al disco-, que continúa con preciosidades como “Tech Romance”, “Sleepy California” o “My Girlfriend’s Boyfriend”, y que está repleto de frases tan contundentes como suavemente cantadas (“Chupa las yemas de mis dedos hasta que mates mis huellas/para que tu novio no tenga ninguna prueba de lo mucho que te he tocado”). Así se habla, Mr. Bianchi.
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