¿Cuál es la misteriosa línea que une la música tradicional balcánica, el klezmer judío y una banda de mariachis en frenético estado de éxtasis? Desde Alburquerque, en Nuevo México, A Hawk And A Hacksaw debieron hacerse la misma pregunta.
Y a tenor de lo que suena en el tercer álbum del dúo -la violinista Heather Trost y Jeremy Barnes, un percusionista que militó tiempo ha en Neutral Milk Hotel- la respuesta debe de tener mucho que ver con la metafísica. “The Way The Wind Blows” rezuma espiritualidad tabernaria y, como los personajes del mejor Kusturica, parece gritar a los cuatro vientos que esta vida es una locura que merece la pena ser bebida. No demasiado alejados de lo que están haciendo a día de hoy Matt Elliott o Beirut -estos últimos habituales compañeros de carretera- a Trost y Barnes les diferencia que mientras aquellos apuntan al pop o la contemporánea para domesticar unas referencias claramente folk, A Hawk And A Hacksaw ponen a danzar a los gitanos alrededor de la hoguera sin caer en la búsqueda de coartadas postmodernas de ningún tipo. Y así consiguen un álbum realmente hermoso, mayormente instrumental, cuyas escuchas parecen no agotarse jamás.
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