Malograda leyenda del rap de los noventa, Tupac sigue siendo un pozo sin fondo de material aún sin publicar.
Debe haber publicado el triple de discos muerto que vivo. Su muerte lo convirtió en uno de los primeros mártires del Gangsta Rap. Le siguió su primero amigo y luego rival Biggie Smalls, porque esos eran los tiempos que les tocó vivir: tiempos en los que el hip hop se vivía con tanta intensidad que se pasaba facilmente a las pistolas, de una infame rivalidad entre las West Coast y la East Coast y entre Tupac y todos los demás. Su incipiente paranoia no ayudó mucho a llevarse bien con otros artistas, así que no es de extrañar que este segundo volumen de “The Way He Wanted It” dedicado a las colaboraciones cuente con apenas un puñado de nombres destacados: Big Daddy Kane, Redman y Nice & Smooth. El resto son sus compañeros habituales de la Costa Oeste, con Assassin a la cabeza. Desaparecen Dr.Dre, Biggie y tantos otros con los que colaboró y con los que acabó enfrentado. Lo que queda es un álbum de material de segunda, que a pesar de eso se salva por la fe y verdad que ponía Shakur en cada una de sus palabras. Basta escuchar “Cradle 2 The Grave” o la frontal “Fuck´em All” para darse cuenta de ello.
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