Esperen que me siente porque después de escuchar este disco de pe a pa el mareo es considerable. Ya lo avisan ellos en su contraportada, que a lo que estamos a punto de enfrentarnos es a “dieciséis breves e incoherentes imágenes, vistazos de escenas parpadeantes”. Y no se me ocurre mejor manera de describir lo que presentan Mickey Moonlight en su disco debut. Este álbum no tiene ni pies ni cabeza y esa es precisamente su mayor virtud y su mayor defecto, que todo lo que tiene de divertido lo tiene de disperso. Parece más una mixtape de un colega que un disco propiamente dicho. Y es que tras un doce pulgadas un par de ep’s y un álbum de remezclas, parece que Mickey Moonlight se han lanzado al formato largo de una manera un tanto atropellada. Por eso, pese a contar con colaboraciones tan fantásticas y variopintas como George Lewis Jr. aka Twin Shadow, Sandro Perri o Marina Gasolina, el disco no consigue despegar. R’n’B, house, funk, disco, soul, aspiraciones espaciales e incluso algún arreglo jazzy se entremezclan en una melé ininteligible que al terminar deja una sonrisa en la boca pero ninguna canción en tu cabeza.
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