Este es uno de esos discos que se cuelan como por arte de magia en tu vida y te hacen pasar un rato maravilloso por entretenido. Y eso que se supone que estamos ante un disco que podríamos considerar menor, al tratarse de un mero divertimento para el cantante de los Supersuckers, pero que acaba tornándose grande a nuestros oídos. Incluso enorme, algo que consigue a fuerza de sencillez y de una inapelable interpretación.
Spaghetti demuestra en este disco de versiones de temas muy bien escogidos algo que los seguidores de Supersuckers ya sabíamos: que el suyo es un background sorprendente, además de que siente un amor sin límites por la música de la tierra que le vio nacer y por compositores e intérpretes de la talla de Kris Kristofferson, Willie Nelson, Randy Newman, Johnny Cash o Steve Earle. Aquí aparecen doce canciones (diez de ellas versiones de estos artistas) de entre las que destacan el tema propio “Killer Weed” y la revisión del “Sleepy Vampire” de sus Supersuckers, incluida ya en “Motherfuckers Be Trippin´” (03). Todas ellas confirman su capacidad para construir e interpretar melodías rotundas, pegadizas, alegres y borrachinas, capaces, junto a las otras, de proporcionar un agradable viaje en carretera con el loro a todo trapo. Un disco que podría ser la antesala a una carrera en solitario más que brillante.
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