Look Who's Back
DiscosThe Nude Party

Look Who's Back

7 / 10
Kepa Arbizu — 28-02-2026
Empresa — Autoeditado
Género — Rock

La naturaleza lúdica a la que remite el nombre de esta banda neoyorquina no se transfiera a su música en forma de desenfreno salvaje, al contrario, su escenificación responde a un elegante hedonismo desplegado a través de ritmos clásicos ligados al rock. Un contexto al que su estilosa definición no le impide servir de embalaje para una pulsión diletante donde el puro entretenimiento, sin concesiones a la impostura metafísica, se convierte en materia muy seria.

Espíritu fraternal, sin el que habría sido imposible mantener la formación original de este septeto durante casi una década, que asume un espacial protagonismo en un nuevo disco que celebra la camaradería ya desde una grabación convertida en un viaje de amigos al desierto de Joshua Tree, enclave que observó la formulación de este repertorio. Cancionero que, pese a los evidentes lazos con el pasado, lleva impreso el sutil pero identificativo acento “cósmico” y onírico que depositan en cada una de sus referencias, consiguiendo, por ejemplo, que el altanero paso de Lou Reed recorra por igual la pieza country titular o el glam de “Walk That Walk”. Transversalidad que, lejos de retratar una indefinición, emerge como elemento diferenciador de su perfil creativo.

Habitantes de un clasicismo ajeno a cualquier circunscripción única, como demuestra la traslación desde el fronterizo aroma a Willy DeVille que desprende “Juarez” al rastro de Bourbon dejado por la patibularia faceta de los Kinks en “Honey for the Barflies”, sin embargo su hogar más preciado, en cuanto a la optimización de los resultados, habita en los ritmos campestres delimitados por Gram Parsons o los Stones, vehículos para la especial sensibilidad melódica de “Not To Bad” o el arraigo sureño de melancólica sustancia visible en “Sweetheart of the Radio”, también dictada al amparo de los Felice Brothers o Jeff Tweedy. Afinidades asumidas con tal deshinibición por honrar a sus parentescos que logra hacerles avanzar con destreza y singularidad.

No es The Nude Party una banda, y en su descargo todo indica que tampoco lo pretende, aspirante a deslumbrar a los rastreadores de grandes éxitos ni a los mercaderes de la nueva modernidad (si es que alguna vez existió), su propósito no va más allá, lo que tampoco es destino menor, de moldear canciones a partir del barro donado por su música preferida. Un aparente desinterés por la trascendencia que muchas veces se convierte precisamente en el camino más directo para lograrla.

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