Curtido como guitarrista de acompañamiento y estudio en bandas de las que podría ser el hijo de cualquiera del resto de los miembros (The Pogues, The Pretenders, Steve Earle, Uncle Tupelo…) este treintañero londinense entrega aquí su primer disco, una obra de songwriter que destila alt-country, folk e incluso matices bluegrass. Acostumbrado a tocar con la creme de la creme desde que era jovencito, Walbourne se ha sabido rodear para su primer trabajo de músicos excepcionales, así nos encontramos con Jim Keltner en la batería (quién trabajó con Bob Dylan y posteriormente con varios de The Beatles en sus trabajos en solitario), y con Ivan Neville en los teclados (colaborador de The Rolling Stones y songwriter también por cuenta propia). El resultado final es un disco bastante notable en el que Walbourne demuestra que ha aprendido mucho y bien al rodearse de semejantes talentos desde que era un adolescente. Recuerdos a Uncle Tupelo y a Wilco, a Van Zandt, Dylan y Earle, letras magníficas y una musicalidad que retrotrae a los grandes.
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