Parece que a los islandeses les ha dado por los cetáceos, como en su día les dio a Mastodon por homenajear a Melville y su celebérrima ballena blanca con “Leviathan”.
Si aparcamos los tintes conservacionistas tras los que se pueda escudar el título, los arpones de los que tiran Minus no son tan devastadores como los de los norteamericanos y se atienen a una mayor complacencia. Aquí se atisban musculosos riffs rockeros de los que epatan y estribillos melódicos a punta pala. Hay stoner-rock del bueno ("Shoot Me The Moon", "Shadow Heart"), arranques de blues que mutan en rabiosas cabalgadas a lo Lemmy Killmister ("Rip It Out"), metal de alto octanaje ("Rhythm Cure"), garage-pop ("Futurist"); grunge subido de revoluciones ("Weekend Lovers") e incluso psicodelia reverberada al estilo de The Soundtrack Of Our Lives ("Throwaway Angel"). El cuarto álbum de los nórdicos se asemeja más a una partida de billar entre los Queen Of The Stone Age del “Era Vulgaris”, Beehover y Foo Fighters. El único patinazo es esa oda al mal gusto que se han marcado con la mórbida portada del fotógrafo Börkur Sigpórsson.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.