Eamon Hamilton decidió formar su propio proyecto, Brakes, durante una noche de borrachera del lejano 2002. Por aquel entonces formaba parte de British Sea Power –responsables de las memorables “Remember Me” y “Fear Of Drowning”– y su actividad junto al grupo le impidió avanzar su proyecto personal, que dio sus primeros frutos a finales del 2005 con el debut “Give Blood”.
Un año y poco más después Hamilton y compañía nos ofrecen ahora las visiones beatíficas que contemplaron durante una sesión de setas alucinógenas. Grabado íntegramente en Nashville, aunque no por ello con la voluntad de sonar más americanos que en su debut, Brakes han conseguido un disco breve –brevísimo– que suena menos compacto que su predecesor, quizá porque han intentado en esta ocasión variar la paleta estilística con canciones que se acercan al country (“If I Should Die Tonight”), a los medios tiempos acústicos (“Mobile Communication”), al rock compacto de Tom Petty (“On Your Side”) y a las fantasías sonoro-avícolas de Hasil Adkins (“Spring Chicken”), todo ello con el denominador común de la velocidad, que prometen frenar haciendo honor a su nombre –que de momento no ha acabado de funcionar– en un su próximo disco, que van a empezar a grabar en breve.
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