El quinto álbum de Sports es el disco de la independencia, de las primeras veces y del reinicio creativo fuera de las miradas ajenas. Un álbum que se sitúa estable en la identidad dreamy habitual que define al grupo, pero que vuela libre a la hora de dejar todo fluir por el cauce que le corresponda. Un proyecto despreocupado que refuerza el valor de la amistad de Cale Chronister y Christian Theriot. Una pieza que confronta la inmadurez artística del pasado para jugar con ella, hacerla reflexionar y llenarla de buenos consejos que sirvan para asumir que la vida adulta ya es un hecho.
A pesar de las declaraciones del propio Cale en las que aseguraba no buscar, para nada, crear un álbum personal y egocentrista, la realidad es que al viajar por el disco homónimo de este dúo descubres que curiosamente les ha quedado la pieza más representativa de lo que son Sports como proyecto hasta la fecha. Y la razón reside, evidentemente, en que el álbum ha sido construido de una forma completamente individualista, en el propio estudio de la banda, en soledad, día tras día; y por primera vez recurriendo a la auto producción bajo la tutorización de Chad Copelin (Sufjan Stevens, Avril Lavigne), quien también se encargó de mezclarlo. A nivel sonoro, como citábamos al inicio, siguen estables en un dream pop, que se tiñe en ocasiones de un rock más psicodélico, como principal impulsor de los temas. Pero hay que destacar que en este disco también nos encontramos a veces nuevas apuestas e impulsos de querer caer más en la pista de baile de una forma sólida como es ese “Nice 2 Meet Myself” o ese guiño techno que es “Jelly”.
En “Sports” hay mucho de tratar de conocerse a uno mismo, de saltarse los juicios externos y de visibilizar la inseguridad que sientes cuando te expones demasiado al mundo. Es un disco que refleja constantemente la desesperación por recuperar un pasado que ya no forma parte de tu presente (“My Superstar”). Que saca a la luz el lado más vulnerable de cómo acabas cuando te instalas en la postura de no querer pasar página (“You're hurting my feelings talking 'bout the future without me there”). Y aunque es evidente que es una pieza que no trata de definir ninguna revolución, detonar nada o suponer un importante giro para el proyecto, sí que ha sido, claramente, un disco que les ha dado a ambos una libertad necesaria y les ha ayudado a creer en ellos viendo todo lo que pueden hacer con sus propias manitas. “Sports” marca así un nuevo punto de partida para avanzar hacia el futuro de la forma más honesta posible.
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