Siesta da pocas opciones a los artistas “convencionales” españoles pero, cuando lo hace, éstos justifican la publicación del disco. Y no es poco. La mitad de los madrileños Plastic D´Amour, Alberto Matesanz, aprovecha su oportunidad para lanzar diez canciones de poesía suave con sabor de hogar en invierno.
Grabado en Madrid y mezclado con la ayuda de Brad Jones en Nashville, el primer disco en solitario de Mate sorprende por su inmediatez, a medio camino entre el pop y el folk, tan cerca de Kings Of Convenience como de Nick Drake y La Buena Vida. En un conjunto sin fisuras destaca la enamorada “Cada vez que amanece” y una parte final variada lejos del tono monocorde que afecta a veces a artistas en este estilo. Un autor con la confianza suficiente para escribir letras bellas que no suenen cursis y dejar una última frase como “después de todo no lo hice tan mal”. Pues tiene razón.
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