¿Merece la pena estar alerta ante cualquier influencia demasiado reconocible o deberíamos dejarnos llevar por el ritmo y, simplemente, disfrutar?
Dos de los grandes dilemas a los que uno se enfrenta a la hora de escribir sobre un disco que suena a muchas cosas: The Rapture, Blondie, The Muffs, Radio 4 (Gerard Garone les ha producido el disco); todo pasado por la grandísima turmix que fue la ciudad de Nueva York en los años ochenta y que da como resultado temazos con los beats subidos de revoluciones del calibre de “Infatuation”, “Loosing Control” y “Slip Incide”. Infecciosas melodías con las guitarras a punto (“Be Mine”, “Incide”) o hípervitaminadas canciones del las que quitan el hipo de un estribillo (“Billy”, “Sweet Thing”). Con una sección rítmica potente y bien engrasada, el motor no para de rugir a lo largo de todo el disco. Sin tregua (casi no hay tiempos medios) y con una de las mejores cantantes que he visto en bastante tiempo, firman un delicioso y refrescante segundo álbum en el que lo que predomina es la diversión por encima de todo.
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