No se confíen: bajo esa apariencia plácida, la música de Quiet Village esconde una tendencia a los viajes lisérgicos que, precisamente, resultan ser una de las mejores virtudes de este “Silent Movie”.
Matt Edwards (Radio Slave) y Joel Martin se inspiraron para poner nombre a su proyecto conjunto en Martin Denny, publicando una serie de Ep’s a lo largo de los años que ahora constituyen el esqueleto de su primer largo. Podrían pasar por unos primos-hermanos de Blue States, pero además de hedonismo paisajístico en su música hay sutiles desenfoques juguetones que a ratos recuerdan a Lemon Jelly. Sablean samples con todo el morro del mundo, sin apenas disimular, y a base de simples pero efectivos arreglos aquí y allí hacen que hasta sus cortes más aparentemente planos tengan algo de miga. Es el caso de “Circus Of Horror”, en el que Rare Earth conviven con Ennio Morricone, o de la lisérgica “Gold Rush” o de “Too High To Move”, que debería ser la banda sonora para todas las resacas de Ibiza este verano.
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