Pese a su amplia carrera, jamás había escuchado hablar de Ellis Ludwig-Leone. Supongo que como ustedes, atendiendo a que siempre se ha movido en mundos radicalmente distintos al que estamos habituados (formaciones de cámara, jazz, contemporánea, bandas sonoras para teatro y danza, colaborador habitual de Nico Muhly...). Vamos, que es un cerebrito que ahora amplía su radio de acción al pop de inspiración orquestal, contemporánea y barroca. Sabe lo que hace, aunque por momentos a uno le dé la sensación de a que “San Fermin” –sí, por Pamplona y los toros- le falte algo de autocontrol y medida, o a nuestro protagonista se le vaya la mano emulando a sus queridos The National (su registro vocal tiene mucha culpa, sin duda). A lo largo de cincuenta y tantos minutos, el debut discográfico de este nuevo proyecto enriquece nuestro día a día con canciones que tocan palos muy distintos: emula a los ya citados The National en piezas como “Torero” o “Casanova”; recuerda a Morphine en “Crueler Kind”; combina a Mates Of State con Dirty Projectors en la preciosa “Sonsick” (con las fantásticas voces de Jess Wolfe y Holly Laessig de Lucius) o arriesga con la carga experimental de “In Waiting” o “True Love: Asleep”. A este hombre habrá que seguirle la pista, sin duda.
Y no te olvides de la maravillosa Methuselah, uno de los mejores temas del 2013.