Si no entienden ni papa de francés este disco igual les parece de lo más alegre (sobre todo al inicio), pero si se leen detenidamente las letras van a ver que aquí también hay mucha tristeza y hastío, y es que las canciones de “Rougeole” se mantienen siempre en la frontera entre lo deprimente y lo festivo.
Les Très Bien Ensemble firman con este segundo disco su trabajo más maduro, manteniendo los referentes del pop francés pero abriéndose también a otros estilos. “Tahiti ’est pas si loin” -que abre el disco- y “Nos jeux” -soleada, amable- son piezas bastante animadas, bailables incluso. “Sahara” es pop atemporal con un estribillo que es una delicia y “Prière” es más chanson clásica. “Respire” -que recuerda a Stereolab- y “Ma Place” tienen arreglos muy de rock sesentas y “Trop blanc” y “C’est le temps” son piezas más íntimas y cercanas. “Cercles autour” y “Un jour” -que cierra el disco- son como un día nuboso que luego se acaba arreglando, empiezan calmadas, pero luego se animan y empiezan a sonar violines y trompetas y a uno le cambia la cara. Y es que “Rougeole” es eso, un cóctel de emociones, soledad y compañía, melancolía, nostalgia, días de lluvia y días soleados. Como la vida misma.
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