La sensación escuchando "R is for Rocket" es un poco como cuando entrabas demasiado pronto al A Saco y el Amable iba matando el tiempo hasta la hora más efervescente de la noche pinchando temas de Magnapop o Veruca Salt. Tenían buenos singles, pero no era más que un pasatiempo hasta que llegaran los temazos, los que petaban la pista, de las bandas buenas de verdad de aquella era, la de los noventa del rock alternativo.
Rocket no habían ni nacido cuando el indie de guitarras distorsionadas vivía sus últimos coletazos, pero su álbum de debut, "R is For Rocket" es una particular carta de amor a aquella época. Veintañeros de Los Angeles, debían ser los raritos de la clase que mataban las horas de campana bajo las gradas del campo de futbol americano de su instituto fumando porros y escuchando los discos que habían robado de la colección de sus padres.
Ejercicio revivalista, porque en el pop y el rock todo vuelve y ahora parece que ha llegado el turno de recuperar el grunge, el noise, el shoegaze…, la carta de presentación del cuarteto conformado por la cantante y bajista Alithea Tuttle, los guitarristas Desi Scaglione y Baron Rinzler y el batería Cooper Ladomade huele más a noventa que el espíritu quinceañero.
Ellos citan a Juliana Hatfield y XTC como influencias y referentes. Y pese a que no es mentira, no es toda la verdad. En estos 10 cortes que apenas suman 38 minutos, se amagan trucos y argucias de Hole y Ride, de Breeders y My Bloddy Valentine o, y sobre todo y muy especialmente, Smashing Pumpkins. Hay temas buenos, como "Act LIke Your Title", y alguno muy bueno, como la homónima "R is for Rocket", pero siempre mejor acudir a los originales (o a lo mejor es un discazo y el problema soy yo que me he hecho viejo).
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