Los británicos Dutch Uncles vuelven al ruedo con “Out Of Touch In The Wild”, su tercer álbum. “Pondage” es el pistoletazo de salida, una pieza suave, con pianos, xilófonos y guitarras, en la que el ritmo se impone a la voz de Duncan. Un inicio algo calmado que nada tiene que ver con el resto del disco, donde se pueden encontrar temas más bailables como “Flexin” o “Flester”, con un ritmo muy marcado que hace que acabes tarareando la canción aunque no quieras. Tanto una como otra tienen un sonido bailable que nos remite a principios de los noventa. Algo más suaves son “Bellio” y “Phaedra”, esta última con cierto aire futurista que combina la electrónica más minimalista con acordes más clásicos de piano. Algo que sucede también en “Brio”, la última del disco y la más experimental de todas, pues la voz y los coros del grupo se fusionan con guitarras oscuras y con violines. Los de Marple abren así una nueva etapa en su trayectoria, algo más futurista que en trabajos anteriores, pero que nos deja un cierto sabor agridulce.
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