¿Era esto a lo que High Places apuntaban desde su álbum de debut? Han desaparecido los rastros de exotismo, pero el dúo sigue creando una música de una abrumadora belleza apoyada en el efecto inquietante que genera la aparente disparidad entre los frenéticos beats de Rob Barber y la voz distante y ensoñadora de Mary Pearson. Puede que sus canciones te recuerden en algún momento a algunas cosas de Chromatics, Saint Etienne o Cocteau Twins -su influencia más evidente, junto al sonido 4AD en general-, pero escuchando “Original Colors” es fácil pensar que High Places son un mundo en sí mismos. Lo habremos escuchado antes, pero pocas veces nos habrá producido el mismo efecto narcotizante. El dub en clave perezosa de “Morning Ritual”, la hipnótica “Sonora”, o los flirteos tech-house de “Banksia”, pero sobre todo la cautivadora atmósfera del conjunto, muestran a un grupo que ha sabido sobreponerse al paso en falso que supuso su segundo trabajo y entregar una obra relevante sin que necesariamente eso signifique volver a la casilla de salida.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.