Andan los tiempos jodidos y puede que ese sea el mejor caldo de cultivo para un tipo como Nacho Vegas, alguien que lleva ya veinticinco años siendo el cantautor, en su sentido más amplio, más interesante de este país. Uno comprometido con lo que pasa y con lo que le pasa, que sabe mirar hacia su interior, pero también hacia el exterior para volver a comprobar que en tiempos de lobos se puede reivindicar, citando a Burroughs, que "quizá cualquier placer sea un alivio".
En "Vidas semipreciosas" no todo funciona, pero cuando lo hace lo hace a lo grande, porque aquí Vegas prueba diversos estilos y se rebela contra unos tiempos en los que no te dejan ni ser infeliz. Lo hace con uno de sus discos más abiertos musicalmente, comenzando con esos violines que abren "Alivio", en la que se mezclan varias cosas en el apartado sonoro, un recitado que parece sacado de sus ex socios León Benavente y un certero estribillo sobre la imbatibilidad del tiempo. Es un Vegas que vuelve a tomar riesgo, como lo vuelve a hacer en la segunda canción, "Fiu", una oda a su madre y a sus raíces que tiene mucho de folclore, pero sin sonar a cliché.
Luego aparece el primero de los tres interludios de personas que han tenido problemas con la justicia que mete en el disco, se trata de pequeños extractos de Javitxu, Anna Gabriel y Adur, involucrados en los casos de Los 6 de Zaragoza, los juicios del Procés y el de Altsasu, respectivamente. Vegas es "rojo, progre, comunista", como prefieras llamarlo, y no lo esconde. Tampoco en la irreverente "Deslenguarte", junto a Albert Pla, en la que se caga en Dios unas cuarenta veces, en una canción en la que provocación y ternura se dan de la mano.
Y es que lo mejor de este disco es cuando Vegas viste sus canciones con ropajes sonoros que parecen sacados a medio camino entre el sonido Torrelaguna y la Costa Fleming, como en esa maravilla llamada "Mi pequeña bestia", nuevamente sobre violines coros femeninos y el Vegas más melódico y desenfadado, cantando sobre el arte de hacer canciones. Los coros de la combativa "Tiempos de lobos" también te los hubiera firmado Augusto Algueró sin problema.
Otro gran momento llega con "Llueven moscas", una canción tan guapa y cuqui que podría pasar por una de Belle & Sebastian. Mientras que "Los asombros" ve al Vegas más melancólico e incisivo, y en la que vuelven a brillar esos coros femeninos y los estribillos certeros.
En "Les Ales" traduce el "Txoria Txori" de Mikel Laboa al bable y se la lleva a su terreno en lo musical, pasando de las caricias acústicas a esa especie de post-punk folklórico, aunque sin alcanzar la belleza de la original. La mejor de las canciones cantadas en bable es "Seis pardales", su homenaje grupal a Las Seis de la Suiza, en la que sabe mezclar a la perfección folk asturiano con canción protesta.
En definitiva, este "Vidas semipreciosas" es un trabajo imperfecto, pero bello y honesto de un tipo que sigue sin traicionarse a sí mismo, sabiendo protestar sin sonar panfletario ni, mucho menos, aburrido. Un disco que habla con sinceridad sobre un presente espinoso, pero en el que siempre se reconoce a su autor.
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