Reseñamos "Make-Up Is A Lie", el nuevo disco de Morrissey
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Reseñamos "Make-Up Is A Lie", el nuevo disco de Morrissey

5 / 10
Raúl Julián — 06-03-2026
Empresa — Sire Records
Género — Indie pop

Entre cancelaciones de última hora y declaraciones cuestionables, lo cierto es que la eterna disyuntiva acerca de si debe separarse al artista de la persona, cuando de evaluar su obra se trata, resulta especialmente compleja en el caso de Morrissey. En cualquier caso, ni el histrionismo ni la diarrea vocal del ex The Smiths resulta a estas alturas ninguna sorpresa y, tras no pocos problemas con discográficas, finalmente ve la luz (a través de Sire Records) el que hace decimocuarto disco de estudio en el casillero del británico. Un álbum que llega nada menos que seis años después de ese “I Am Not A Dog On A Chain” (BMG, 20) que hasta ahora era su última entrega.

En cualquier caso, la disyuntiva alcanza aquí a las mismas canciones, con el autor despachándose a gusto en base a su lírica crítica y afilada en temas como “Notre-Dame” o la incial “You're Right, It's Time”. Una circunstancia que apenas disimula las limitaciones compositivas de un conjunto de doce piezas que supura una generosa irrelevancia. “Make-Up Is A Lie” es un LP, en su inmensa mayoría, estoposo e incluso aburrido, apuntalado sobre una secuencia tan plomiza (rematada por la plana producción de Joe Chiccarelli) que es incapaz de remontar el vuelo definitiva y consistentemente.

Un trazado tan gris que hasta piezas benevolentes como la que da título a la referencia o “Lester Bangs” consiguen destacar entre la maraña. Sin embargo, Morrissey es capaz de colocar dos gemas que, estas sí, pasarían a engrosar la zona noble de su cancionero. Se trata de “Headache” y, sobre todo, la deliciosa “The Monsters Of Pig Alley”, en lo que supone un grandioso y desnivelado final para una medianía. Una de esas anomalías, cabe suponer, muy del gusto del autor y que invita a, en cierto modo y a pesar de todo, seguir valorándole como compositor e intérprete.

Si bien sus últimos títulos ya desataron más bien poca euforia, el contenido de “Make-Up Is A Lie” queda lastrado por una incómoda inercia y se antoja como un bagaje demasiado justo para el que otrora fuera vocalista de una de las bandas más relevantes de la historia del indie-pop británico, además de sumar discos de obligado consumo entre su discografía en solitario. Un trabajo pobre que, de paso, ve la luz apenas una semana antes de que Morrissey de comienzo a su gira por nuestro país, con las apuestas corriendo acerca de cuáles de sus tres conciertos programados en nuestro país serán esta vez los damnificados.

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