De la unión de fuerzas entre el músico y productor Simon Raymonde (ex Cocteau Twins y fundador del sello Bella Union) y la cantante Stephanie Dosen (más conocida por poner su voz al servicio de bandas como Massive Attack o Chemical Brothers que por su carrera en solitario) nace un álbum con vocación de resultar evocador, bello y trascendente, algo que no acaban de lograr del todo, aunque se aproximen con un dignísimo resultado. Un disco en el que la auténtica protagonista es la dulce y sosegada voz de Stephanie Dosen, que se impone sobre una capa de pianos y arreglos vaporosos muy bien orquestados. El único problema es que tras empezar con un tema vigoroso que promete mucho, la cosa cambia de tercio para adquirir derroteros mucho más ralentizados y ensoñadores en una especie de dream pop con cierto toque místico y delicado. Tocan el cielo en temas como “Porcelain” o la más folkie “Where Foxes Hide”, pero tras su sosegada escucha persiste cierta sensación de empacho.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.