Aquel admirador de Elvis Costello se quejaba de que ya no se componían canciones con enjundia, sino texturas y sonidos adictivos. Y escuchando este segundo álbum de The Webb Brothers se le podría quitar parte de razón, porque no es sólo que el timbre de voz de los Webb recuerde a Costello, es que además estas canciones tienen la enjundia de una juventud nueva a la que ya preceden varias generaciones (son hijos del gran Jimmy Webb) de las que han aprendido la comedida sobreactuación de Scott Walker o la grandilocuencia íntima de Morricone, para machacar, a partir de formas modernas de rock decadente, trece fábulas sobre el hedonismo y sus peligros.
Hay lecciones de cinismo como “The Liar´s Club”, benditos mantras minimalistas con coartada protestona como “All The Cocaine In The World”, celebraciones de la vitalidad adolescente como “Summer People” o críticas al mundo moderno (llenas de amor), como “In A Fashion”. Y si bien es cierto que aún les queda camino por delante para demostrar si lo suyo es sincero o una pose, es verdad que “Maroon” suena emocionante y emocionado, y se recibe en estos tiempos como una anomalía tan intensa, que es capaz, poco a poco, de convertirse en una de las colecciones de canciones más memorables de la temporada.
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