¡Qué sería de este país sin las fiestas populares! Esos días en los que te lanzas a la calle como si no hubiera un mañana y todas las normas parecen congelarse. No hay hora de regreso a casa y se inaugura el club de las primeras veces. Tu primer beso, la primera cogorza, el primer desengaño y esos primeros conciertos gratuitos que ayudan a mantener el ecosistema musical y te inician en la jarana y el baile. Pues bien, toda esa esencia, todo ese joie de vivre ha quedado recogido y registrado en este “Sant Domingo Forever” de Maria Jaume. Y es que parece que la mallorquina le ha cogido el gusto a eso de los discos conceptuales. Si en el anterior hacía gala de una fina ironía para describir las claves de su vida entre esa gran ciudad que es Barcelona y esa Mallorca sometida a la dictadura industrial del turismo, en este logra trasladar al oyente a ese estado en el que todos los problemas quedan suspendidos. Y lo hace con esa particular mirada melancólica que acaba resultando, por universal, tan próxima.
“Sant Domingo Forever” es por tanto un álbum que debe escucharse del tirón. En el que resulta difícil desgajar los temas de un todo que tiene en su conjunto su peculiar valía. Un viaje sensorial repleto de emociones que se revisten de un envoltorio en el que las percusiones, los beats y los diferentes efectos electrónicos te llevan del balanceo latino (“Va x Tu”, “Os Cartos”) al Balearic (“Es Teus beSOS”, “Acupuntura”), pasando por el pop electrónico más elegante ("Festa i Drama”, “Amor d’Ultramar”, “Sonen sea campanes"), el tribal crescendo expansivo (“Sant Domingo Forever”) o el inevitable folclore de las fiestas populares (“Venen es dimonis”, "Jota Final de Festes”).
Una experiencia sensorial y sonora repleta de texturas que ha sido perpetrada en una pequeña habitación del barrio de Horta de Barcelona, en total complicidad con su pareja, el músico y productor Lluis Cabot (Da Souza). Ambos han logrado elevar unos cuantos peldaños su peculiar propuesta, distanciándola y diferenciándola de la gran cantidad de solistas femeninas adscritas al pop electrónico que abundan en la actualidad. Maria Jaume es otra cosa. Y lo es gracias a ese sello de autor heredero de un pasado folkie. Unos inicios, ahora ya lejanos, que ha sabido reajustar, actualizándolos, pero sin olvidar lo más importante: que siempre hay historias que contar... y ella las cuenta.
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