Étant Donnés es el título de la polémica última obra de Marcel Duchamp, una pieza (tal vez la primera instalación de la Historia del Arte) escondida tras una puerta de madera con dos orificios que permiten acceder a la obra propiamente dicha: la pintura de un cuerpo femenino desnudo con su sexo desfigurado y en una explícita postura que inevitablemente genera cierta inquietud. Étant Donnés es también el nombre que los hermanos Eric y Marc Hurtado eligieron allá a finales de los setenta para arrancar una carrera con la que transitaron los territorios de lo industrial y que les llevaría a colaborar a lo largo de los años con algunos de sus músicos más admirados: Genesis P-Orridge, Michael Gira, o los coprotagonistas junto a Marc Hurtado de estos dos discos, Lydia Lunch y Alan Vega.
La introducción a propósito de ese testamento artístico de Duchamp viene totalmente al caso a la hora de hablar del recién publicado “My Lover The Killer”, colaboración entre Marc Hurtado y la reina del underground neoyorquino. Como en aquella instalación, violencia, sexo y pasiones extremas son el motor de un trabajo que va más allá de sus formas experimentales (un spoken word musicado por ilustres colaboradores habituales de la Lunch como Terry Edwards o Mark Cunningham junto a Hurtado). La explicación introductoria resulta escalofriante: “Los textos de este disco están basado en el asesinato/suicidio de un antiguo amante al que contacté recientemente por primera vez en una década. Atrapada en medio de un huracán que afectaba a la Costa Este de Estados Unidos mientras viajaba a Los Angeles, le propuse que podíamos vernos para tomar una copa. Dos días más tardes, durante una pelea regada con alcohol con su novia sobre si debía quedar conmigo o no, le disparó matándola, y después llamó a la policía y se voló la cabeza, muriendo el día después de su 55º cumpleaños”. La narración que Lunch desarrolla sobre las incómodas bases instrumentales que plantean Marc Hurtado y sus compinches son igualmente descorazonadoras, a bocajarro. “La mayor parte de los hombres con los que he vivido han intentado suicidarse al menos una vez. Siempre me disgustó que ninguno de ellos lo consiguiera. Siempre me pregunté por qué ninguno había tenido los huevos de hacerlo”, dice en “You Can’t Save Anyone”, y quien fuera musa del moviento no-wave resulta imposible no tomársela en serio cuando habla... “My Lover The Killer” es uno de esos trabajos que inevitablemente se sitúan en el underground. Imposible encontrar su espacio dentro la "normalidad" en un momento en que lo políticamente correcto ejerce una dictadura castrante.
Casi en paralelo y con motivo de la última edición del Record Store Day, Munster ha publicado una edición limitada de 400 copias en doble vinilo (también CD) de otra de las colaboraciones de Marc Hurtado, en este caso junto a Alan Vega. “Sniper” se publicó originalmente en 2010 vía Le Son Du Maquis, y también aquí el Étant Donnés se pliega a la estética inconfundible de su estrella invitada. En la línea de aquel “Station” que Vega había publicado en solitario pocos años antes, a su característica dicción la acompaña una versión especialmente arisca e industrializada del sonido Suicide. Para completar la fiesta la propia Lydia Lunch se une en una nueva versión del que posiblemente sea el mejor tema del disco, “Sacrifice”, y lo sitúa definitivamente en un lugar mucho más profundo que el subsuelo, cerca del infierno.
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