Løse
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Løse

8 / 10
Kepa Arbizu — 30-03-2026
Empresa — Warner Music Spain
Género — Rock

Como expresión artística, la música cuenta con un rasgo casi consustancial, inédito en otras disciplinas o al menos presente en cantidades más restringidas, que alude a su naturaleza de celebración colectiva. Una condición que compete por igual al propio proceso creativo como, por supuesto, a la recepción adoptada por el oyente. Es precisamente dicha pulsión comunitaria la que ha motivado que la carrera de Diego Vasallo, instalada en los últimos años bajo un formato individual, busque revivir ahora un nuevo episodio grupal. En compañía de su inesperable Fer García, encargado a medias también de la producción en este debut homónimo, y finalmente constituido entorno a los nombres de Oriol Flores, Xabi Arratibel y Germán San Martín, Løse surge como una alianza entre iguales en busca del calor y la rabia que se destila en los locales de ensayo, hogar primitivo e irreemplazable de las bandas de rock and roll.

Un nuevo periplo, a pesar de la veteranía y sabiduría recogida por la experiencia de sus artífices, que igualmente inaugura un lenguaje sonoro identificativo y particular, encomendado en su estructura básica a la propagación de un post-punk de (in)tensa dicción. Un espacio musical que, sin querer obviar la original formulación en manos del compositor donostiarra, más que el resultado de una espontánea aparición se intuye como la revolucionada y propulsada evolución de lo atisbado en su último EP, “Malo ni bueno”, firmado -que no construido- de manera personal. Mientras que allí la áspera electricidad asomaba como aderezo representativo, en este proyecto se transforma en una desatada tormenta de cristales afilados y envolvente distorsión. Isobaras de un mapa atmosférico que discurre borrascoso y plúmbeo, escenario que anuncia un paisaje imponente vestido de niebla.

No es la mención a representaciones visuales una mera analogía, porque la capacidad de estas siete canciones para generar estados de ánimo convertidos en fotografías ambientales es especialmente digno de alabanza. Puede que en tal consecución también tengan que ver las aptitudes pictóricas de Vasallo, letrista único de las composiciones, a pesar de que sean los trazos de Jesús Mansé los escogidos para decorar, y completar, la portada y en definitiva otorgar un sentido global al concepto del álbum. Un minucioso encaje de elementos que habla del detallismo y mimo con que ha sido creada la identidad de un trabajo que a sus ritmos alimentados de óxido instrumental se suma una lírica que asoma su mirada al abismo de la incertidumbre, un terreno de funambulista poética que se estremece ante lo desconocido.

Como si de la llamada de un buque fantasma que atraviesa el opaco horizonte se tratase, el estridente ruido de la inaugural “Pétalo en el aire” nos sumerge en ese océano amenazante que encuentra su flotación entre los ritmos de fuzz melódico que caracterizan a The Kills o Black Rebel Motorcycle Club, un sustrato orgánico que no duda sin embargo en apoyarse en capas de ornamentación, logrando que su desasosiego se conjugue de una manera más amplia. Un triunfo que en el caso de “Hay un hueco en algún sitio”, compete a unos coros, de los que resulta difícil dilucidar si su origen proviene del cielo o el averno, que se intercalan entre un riff de trepidante insistencia que nos dirige hasta la huella de bandas como The Fall o Bauhaus, capaces de transformar en armonía el gélido carácter industrial. Latitudes que en “Nuestro cielo al alcance de la mano”, decidirán arrimarse a un espíritu más clásico de rock and roll, el mismo que en ocasiones define a Lagartija Nick, mientras que “Cose mis heridas”, con las infecciosas palpitaciones que emite el bajo, aumenta la presión en su crudeza a la hora de descubrir esa caja de Pandora que habita en la cotidianidad.

Teniendo en cuenta siempre el andamiaje eléctrico que sostiene este trabajo, aunque la voz de Vasallo se percibe más integrada en el contexto de cada canción, su ADN de trovador suburbial sigue emergiendo. Una faceta que, dentro de los límites que propone este proyecto enraiza por igual con Corcobado que con Lanegan, se despereza en la fotografía noctambula, somnolencia que comparte lecho con Tom Waits, propuesta por “Con esta luz que nace”; se deja dibujar por la línea de blues que recorre “Zona de sombras”, y sobre todo se encomienda al valor del desértico bolero “No me cuentes nada que no quiera saber”, que como colofón, prende esa vela que nunca se apaga cuando de atravesar territorio forastero se trata.

Aunque nos estemos refiriendo a consumados conocedores del medio, la puesta de largo de un proyecto siempre resulta la entrada en un contexto incierto, o cuanto menos escrito sobre interrogantes. Unas dudas que Løse, con este disco debut, despeja de una forma encomiable, porque su sorpresiva elección musical, al menos a priori, es convertida, gracias a los talentos conjugados, en un lenguaje asimilado con absoluta y contundente naturalidad. La banda guipuzcoana lanza una telaraña eléctrica de cruda irradiación en la que convive un verbo escrito sobre las frágiles certezas que configuran la condiciona humana, un paisaje en penumbra realizado con una infinita gama de grises.

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