Tengo la sensación de haber escrito esta crítica treinta veces y repetir el mismo reproche mil más: el mayor handicap al que se enfrenta Deptford Goth (alias del británico Daniel Woolhouse) radica en su apuesta abierta por un sonido que nombres como Active Child, How To Dress Well o James Blake, al frente éste de la avanzadilla británica, han convertido en tendencia. Las canciones de todos ellos se han caracterizado por una interpretación lacrimógena y afectada (¿te acuerdas de Faninelli il castrato al que de niño cortaron los huevos?) que descansa sobre un colchón de sintes y beats sedosos en la línea del efímero chillwave. ¿Por qué no otorgarle a Deptford Goth los elogios encendidos que recibieron aquellos? Pues algo tiene que ver el que “Life After Defo” nos deje con esa sensación de dèjá vu a la que me refería al principio, desde luego. Pero también cierta posición de confort: puestos a cortarnos las venas qué menos que exigir de las canciones un poco más de sangre.
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