Después de cuatro años de silencio, Fibla nos obsequia con un sutil golpe de autoridad en la dispersa escena electrónica española con un disco que amplia y mejora su anterior obra, mostrando las mismas constantes vitales que lo han convertido en un nombre de referencia, no sólo aquí sino allende nuestras fronteras.
Si bien las características son las mismas que las de “Lent”, esta vez Fibla da en el clavo en muchos aspectos que hacían de aquel disco una obra menos redonda. La primera y más importante es la inspiración melódica. En “Liants”, hay canciones, buenas canciones, con melodías que parecen rescatadas de pasados brumosos como fotografías sonoras de lugares y objetos que andarán a medio camino entre la realidad y el sueño. Alejadas de toda pomposidad, esas melodías se dibujan sutilmente sobre bases cada vez menos abstractas, aunque no por ello menos trabajadas, siendo la mejor muestra de ello la irresistible “Barcassa”. La segunda es que sus referencias más obvias (Boards Of Canada, los primeros Autechre) parecen quedar como eso, simples referencias, ya que Fibla ha conseguido finalmente crear un discurso propio que sobrevive a las comparaciones. Y la tercera, es el esmerado trabajo de producción; se nota que Fibla cuida al máximo los detalles y en sus canciones conviven elementos diversos que respiran y fluyen con inusitada naturalidad, escuchen sino “Delphy, Reel 3” y me cuentan: “Liants” son palabras mayores.
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