Si fuera negro sería blues, pero los blancos no pueden genéticamente avanzar más allá del blues-rock. Eso sí, la mezcla entre ambos géneros es perfecta. Absolutamente equilibrada. Tremendamente rootsy. Hasta quince canciones de profunda raíz americana con un uso pausado de la guitarra de bluesman clásico. La limpieza y facilidad con que Bauer solventa sus composiciones no es de extrañar, teniendo en cuenta que se le empieza a considerar uno de los grandes guitarristas actuales y un historiador de la guitarra. Quizá se echa algo en falta una dosis mayor del desgarro y la tristeza de sus mayores y fuentes de inspiración, Howlin´ Wolf y Screamin´ Jay Hawkins pero, en todo caso, lo de 20 Miles sí es música real de carretera.
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