Segundo trabajo de la banda vizcaína, y en la que siguen profundizando en su particular propuesta de pop y electrónica instrumental. Once canciones trabajadas a fuego lento en los estudios 'El Tigre' junto a Xabier Egia y Jon Aguirrezabalaga, en las que Keax demuestran su querencia por la experimentación, dentro de unos parámetros sonoros que se mueven entre el dance y el chill out, consiguiendo un punto de equilibrio cercano al pop y al indie más clásicos.
Y es que, si la música que hace Keax tiene mucho de ambiental, influida por los grandes compositores de bandas sonoras, es indudable que, en este trabajo, han conseguido dar con la tecla para acercar su propuesta al gran público. Algo en lo que, sin duda, ha tenido mucho que ver la selección de las colaboraciones vocales que han reclutado para formar parte del disco: Raketa Brokobitx, Asier Etxeandia y Deu Txakartegi, todas ellas voces reconocibles y con muchísima personalidad que, sin embargo, han sabido entender cómo debían entrar en el mundo de Keax para que las canciones no perdieran esa esencia única de la banda.
Así, nos encontramos con una intro, “Antiintuitivo”, a cargo de la artista multidisciplinar Raketa Brokobitx, que funciona como puerta de acceso al particular universo de Keax, antes de sumergirnos en la bailable “Rendición”, donde los sintes y los teclados nos envuelven y nos van arrastrando hasta uno de los mejores temas del disco: “El nudo”, donde la magia de Keax se une a la genialidad de Asier Etxeandia, en una composición que navega en el dance más oscuro y que contrasta con la mucho más ligera “Un paseo aleatorio”, una especie de divertimento que se podría entender como una suerte de banda sonora de videojuego vintage.
“El club de las sombras” nos acerca al techno más puro, incorporando fantasías “marca de la casa”, y es la antesala a otra composición ambient, como “Agora”, donde Keax desarrollan las grandes virtudes de una banda especializada en esa creación de atmósferas sonoras y espacios propios, donde parecen sentirse tan cómodos, y que continúan desarrollando, pero tal vez de una manera más asequible en “Mitos de cristal”. Nueva vuelta de tuerca con “Insania”. Psicodelia al más puro estilo hippie, y con toques de pop e indie, y en la que Deu Txakartegi se luce en un tema con clara vocación de single.
Enfilando el tramo final, la propuesta se endurece con “Rostro cara”, otro ejemplo de techno clásico, crudo y directo, que da paso a “Dyakuyu”, original cambio de rumbo que, sin embargo, no desentona con el espíritu general de un disco que culmina con “Uma”, soplo de aire fresco que sugiere un final verdaderamente “buenrollista”, dejando un más que agradable sabor de boca, después de la experiencia que supone disfrutar de la música de una de las bandas más inclasificables –dicho en el buen sentido, por supuesto- de nuestra escena.
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