En 2013, los australianos lanzaron su tercer álbum de estudio, “Asymmetry”, después de haber presentado en 2010 su obra maestra “Sound Awake”, el que a día de hoy sigue siendo un disco referente en todos los aspectos dentro del metal progresivo. Desde entonces, la banda ha estado en silencio, dando conciertos (tampoco demasiados) y sin mostrar mucha actividad, hasta 2021, momento en el que vio la luz el single “All it Takes”, tema que nos lleva a sus orígenes y nos recuerda el talento que atesoran. Aquel movimiento levantó nuestras sospechas, aunque la incertidumbre ha durado hasta ahora. Trece años para poder volver a disfrutar de un nuevo trabajo de Karnivool, muy a la Tool. Pero, apuntémoslo ya, la espera ha merecido la pena.
“In Verses”, el cuarto álbum de estudio del quinteto de Perth, es sofisticado y elegante, pesado y melódico, y muestra una madurez que no habíamos visto hasta la fecha en su catálogo. Manteniendo sus rasgos característicos como son las melodías tan especiales y bonitas, sus patrones rítmicos complejos pero con mucho groove y su enorme sonido, compuesto por unas guitarras con riffs divertidos que se complementan a la perfección entre sí, un bajo atronador y pionero en el sonido moderno del metal, una batería con una pegada y gusto exquisito y unas voces con unas características difícil de encontrar en otras partes, la banda se estrena en esta nueva etapa.
El disco abre con “Ghost”, una canción que denota nostalgia y nos recuerda a ese rollo arábico de “Themata” (05), con un inicio suave que termina cuando el bajo irrumpe con fuerza. Aunque recuerda a esos inicios de la banda, es una propuesta muy actual de lo que ofrece hoy en día Karnivool, con un sonido mucho más pulido y con unas ideas que se compenetran a la perfección, manteniendo siempre las sorpresas a las que nos tienen habituados (ya casi se me habían olvidado después de tantos años). Después nos deleitan con “Drone”, uno de los singles que lanzaron para anunciar el nuevo álbum. Un tema lleno de dinámica, con un estribillo super catchy y un equilibrio perfecto entre complejidad y sencillez que gustará tanto al que escucha por primera vez a los australianos como a sus seguidores más puristas.
Seguimos con “Aozora” y “Animation”, dos temazos al más puro estilo Karnivool, siendo ambos una montaña rusa de sensaciones, con riffs potentes, momentos de bajar revoluciones y esa complejidad adictiva que define a la banda. Les siguen “Conversations” y “Reanimation”, dos canciones más tranquilas y lentas llenas de emoción y con la colaboración del gran Guthrie Govan en el segundo tema, en el que su guitarra canta y pone los pelos de punta.
Nos vamos acercando casi a la hora de disco, y la verdad es que pasa volando. Buena señal. Llegamos a “Remote Self Control”, un tema más caótico y rápido, con una masterclass de batería. Cierran el disco “Opal” y “Salva”, dos canciones con trazas de balada y epicidad que ponen la guinda a un disco con el que la larga espera ha merecido la pena, como decía al comienzo. Bienvenidos de nuevo, Karnivool. Siempre es un placer tenerles de vuelta manteniendo a flote a un metal progresivo que, sin ellos, a veces parece estar perdiendo el norte. No querríamos tener que esperar otros trece años, pero si el nivel de su siguiente paso sigue siendo este, esperaremos encantados e ilusionados.
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