En una sociedad en la que se prioriza la inmediatez y se aplaude el fácil consumo por encima de la calidad. Jungle entregan con su nuevo álbum una oda a las cosas que sobreviven al paso del tiempo, a tantas batallas generacionales, e incluso salen reforzadas de ello y con un valor incalculable. “Sunshine” se trata de una pieza cargada de una melancolía especial, alimentada por una clásica vena optimista, que surge de la necesidad de construir algo a lo que recurrir en un futuro completamente incierto. Una búsqueda total que trata de alcanzar ese vinilo atemporal de la colección que defina la identidad de la banda para siempre. Un refugio musical lleno de historias que no se agotan y que pasará de mano en mano como una cajita de música oxidada por la lluvia y el sol, comprada en una de esas gigantescas tiendas de antigüedades del sur de Inglaterra. Una de esas piezas de colección que, al llevarte a casa, te hace imaginar a cuántas vidas ha acompañado su melodía.
“Sunshine” recoge así la atmósfera elegante, luminosa y motivacional que ha llevado a la banda hasta la cima. Y lo hace exhibiendo con orgullo la identidad más pura del proyecto sin necesidad de tener que recurrir a nuevos movimientos. Apuestan por lo clásico, se llenan de sonidos tropicales, alma funk y espíritu soul; en una firme decisión de tratar de certificar y celebrar que lo que ya han conseguido hasta ahora como formación ha pasado a ser parte de la historia de la música actual. Además, visibilizan por primera vez a Lydia Kitto como miembro principal de Jungle que ahora se convierte en un trio de buenas ideas.
Lo cierto es que a pesar de esa vena esperanzadora a la que siempre acuden. Se podría decir que “Sunshine” no es un disco tan alegre como nos pensamos. Más bien está contaminado por una nostalgia por el pasado que te genera la necesidad de acudir a momentos en tu memoriaen los que todo parecía ser mucho más idílico (“All the memories creepin' in, Moments when we were so happy. Oh, your love is sailin' away, away from me and you've got no idea”). Momentos en los que el amor se manifestaba más como una forma de vivir, de estar en el mundo, que algo con una fecha de caducidad bordada en la frente. Y si no que se lo digan a Bas, único invitado en el disco, cuando junto a Kitto se deja llevar y acaba enredado en deseos de ‘lo que podría haber sido y nunca fue’ en ese corte R&B que es “Romeo II”.
El lanzamiento de “Sunshine” viene además acompañado por el gran valor que siempre le ha dado Jungle a la conexión entre disciplinas artísticas; generando así once videoclips conectados, como no, a través del baile para exponer la visión más cinematográfica de esta nueva entrega. Y en los que parece, además, que la tierra, el asfalto, y su memoria tienen mucho que decir. Una propuesta que refuerza, por otra parte, esa sensación de fluidez que posee el propio disco de principio a fin. Una sensación que te atrapa y que te lleva flotando entre nubes desde el inicio hasta el cierre sin darte apenas cuenta. Y es que cuando algo es bueno de verdad siempre se te pasa volando y te deja con ganas de más, de repetir.
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