Gitarra onomatopeikoa IV (+ Lagunen ahotsak)
DiscosJoseba Irazoki

Gitarra onomatopeikoa IV (+ Lagunen ahotsak)

9 / 10
Javier Corral “Jerry” — 04-04-2026
Empresa — Repetidor
Género — Experimental

Fue en 2017 cuando el maestro Irazoki comenzó la serie “Gitarra onomatopeikoa”, entre la improvisación y la investigación sonora, que siete años después continuó con un guiño a Mikel Laboa y sus onomatopeyas vocales, acercándose a la melodía y la travesura ruidista y disonante. Este último octubre llegaba un tercer capítulo publicado en cassette por Mascarpone Discos, que añadía piezas en directo a otras que quedaron fuera del anterior. Y ahora, en una cuarta entrega, editada por el vanguardista sello catalán “Repetidor”, incorpora cinco voces amigas (+lagunen ahotsak) para cada una de las piezas, que se presentan como semicompuestas o semiimprovisadas, escritas mendiante composición instantánea (instant composition, como en el volumen segundo), es decir a modo de improvisación estructurada.

El efecto de principio a fin es absolutamente hipnótico y adictivo, y dada su brevedad (13 minutos y 36 segundos), invita a un constante deseo de repetir. “Laphane” abre el asunto, con suave e intrigante electrónica que se rasga con una potente guitarra eléctrica y ruidos de animales para que al final entre la voz de Ihitz Iriart, del sexteto femenino a capela Amaren Alabak, con la adaptación de un basahalde, canto ancestral sin lírica, original de las montañas de Zuberoa, inspirado a su vez en la naturaleza y la manera de comunicación entre pastores.

Casi empalmada suena “Lof” con el lírico, o más bien aéreo coro de Verde Prato y la simulación del silbido de pájaros, a modo de exposición del emocionante primer despertar del enamoramiento. “Pajarillo libre” reproduce con la voz sostenida del propio Joseba, y en medio de un juego percusivo gentileza de Carlos Jimena (Guadalupe Plata), el vuelo de un ave. En “Baga biga higa”, Joseba retoma el popular lekeitio de Laboa, con Niño de Elche como cómplice, en una adaptación personalísima en la que el cantaor busca el tono de manera similar a su experiencia con Raül Refree, huyendo del alarde, entre los arpegios de la guitarra de Irazoki.

El EP se cierra quizá con el momento más experimental, “Kapsula batean”, entre ruidos y zumbidos doblados, la donostiarra Elena Setién narra en plan spoken word la sensación agobiante de estar viviendo en una cápsula. Todo el disco se ha grabado en el propio estudio del músico en Eztegara, excepto “Baga biga higa”, registrada en Motumusika de Iruñea con Guillermo Mutiloa.

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