José González vuelve a ensimismar con sus reconocibles encantos casi cinco años después de “Local Valley” (City Slang, 21), lanzando además un alegato a favor del ser humano y sus capacidades al margen de esa tiranía tecnológica que está contaminando su propia naturaleza. “Against The Dying Of The Light” es un disco de aspecto orgánico en el que la voz del autor (que aquí toma distintos caminos sin abandonar su registro) y su guitarra suponen el máximo exponente de la obra y copan casi todo el protagonismo.
Es así como la más pura esencia de las canciones emerge hasta la superficie y queda al descubierto (y a flor de piel), evidenciando esas emociones latentes que González siempre recoge en sus canciones. Unas canciones acompañadas, en cualquier caso, de sutiles añadidos que mejoran siempre el resultado final. Unos adornos bajo la premisa del respeto por el alma de cada pieza, que no osan recargar o desfigurar su personalidad.
El músico aprovecha su poliglotismo para enriquecer el conjunto, con eslabones en inglés, español y sueco entre las que lucen “A Perfect Storm”, “Etyd”, la propia “Against The Dying Of The Light”, “Gymasten”, esa “Pajarito” que remite con idéntico magnetismo al “Blackbird” de The Beatles como al “Bridge Over Troubled Water” de Simon & Gartfunkel, o el canto final de “Joy (Can’t Help But Sing)”. Lejos de afrontar experimentos que, en su caso, resultarían innecesarios, “Against The Dying Of The Light” es un elepé con el habitual trazo limpio del sueco, que una vez más mantiene, como en lanzamientos previos, un sedoso transcurrir de consecuencias sanadoras en el oyente.
Trece canciones con porte filosófico (casi humanista), impregnadas con esa elegancia de cuna que, en manos del músico, brilla como la cualidad más natural del mundo. Fiel a sus principios creativos, José González parece continuar cocinando su carrera a fuego muy lento, alejada de cualquier prisa o inmediatez que pueda intoxicar su (impecable) catálogo. También en esta entrega de aparente sencillez y calado que, al margen de Junip, hace el quinto disco de estudio del de Gotemburgo en casi un cuarto de siglo de carrera.
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