Por si no te has dado cuenta, el mundo se está yendo literalmente a la mierda. La verdad es que dan ganas de quedarse en la cama llorando, pero Sturgill Simpson, o mejor dicho su nueva personalidad, Johnny Blue Skies, tiene otros planes. En vez de coger una guitarra acústica y ayudar a la depresión general, ha decidido que quiere, no que Estados Unidos vuelva a ser grande otra vez, sino que deje de dar pena y vuelva a follar otra vez, Así que ha decidido que la sala de baile y la cama (no para dormir) son las mejores recetas para "iniciar una revolución", y no dejar que el agente naranja que se sienta en la Casa Blanca le siga deprimiendo.
Quizás la mejor definición, que he leído de este disco, ha sido en un comentario en el que dice que este "Mutiny After Midnight" es a lo que sonaría si Waylon Jennings hubiera grabado un disco con Earth, Wind & Fire a finales de los setenta.
El caso es que Cielos Azules y sus Dark Clouds nunca han sonado tan funk y disco como aquí, empezando por ese "Make America Fuk Again" que da la clave del disco "Quiero que Estados Unidos vuelva a follar (vuelva a follar otra vez). Quiero que Estados Unidos vuelva a querer amar otra vez. Las cosas han ido peor, pero no recuerdo cuándo. Quiero iniciar una revolución, mira cómo empieza". Si le hacemos caso la nueva revolución empieza con mucho groove, una bola de espejos y hedonismo e interconexión como armas contra el signo de los tiempos.
En "Excited Delirium" suenan desbocados y muy rockeros, para otra andanada contra ICE y los continuos abusos policiales: "No puedo cooperar si tú no quieres que lo haga. Te oigo gritarme que me tire al suelo. Te oigo decirme que no me resista. Es difícil moverme con tu rodilla en mi cuello. Es difícil mantener una conversación con catorce puños en tu cara". Y luego llega el momento más lírico del disco, aunque también el que menos pega con el resto del minutaje. Una canción de amor para su mujer, en la que suena como si Waylon Jennings hubiera aparcado a los Earth, Wind & Fire para grabar con su vieja banda. Es una gran canción, aunque una canción más de Sturgill Simpson que de Johnny Blue Skies...
Es un breve desvío, con "Stay On That" vuelve el groove con un magnífico riff funk, y una divertida oda a los placeres del cuerpo y al sexo oral. Simpson sigue haciendo oposición para ser el enemigo número uno del “establishment” country. Mientras que "Viridescent" sigue por caminos parecidos, aunque puede que sea la canción menos buena. Y es que a continuación, aparece "Situation" que es una bomba disco que incluso se acelera en su coda final. El funk, en modo libidinoso, continúa con "Venus". En "Everyone Is Welcome" le da la vuelta a su optimista título asegurando que "todo el mundo es bienvenido a ahogarse aquí", en otra gran canción con un gran solo de saxo, mucho ritmo y una especie de proclama de vida en la que habla de lo que solía creer, lo que ya no cree y en lo que cree ahora.
El final llega con "Ain't That A Bitch", en la que canaliza a Johnny Guitar Watson en sus años funk, para una canción en la que dispara contra Trump, los oligarcas, los tribunales y el sistema amañado en general.
Johnny Blue Skies ha decidido salir a la pista de baile, mientras contempla como la democracia de su país se coloca al borde del colapso, para entregar un disco de protesta festivo, lascivo y muy entretenido. Con este “Mutiny After Midnight” vuelve a demostrar que es la voz más original del country de nuestros tiempos.
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