El último protegido de Chris Manak, aka Peanut Butter Wolf, ha recibido desde el primer día trato de estrella en Stones Throw: su debut fue celebrado por el sello como lo más grande que publicaban desde Jaylib, y, aunque tanto “Welcome” (2008) como “Seven Seals” (2009) contenían la suficientes dosis de talento como para justificar su fichaje por uno de los sellos más importantes del underground americano de la última década, algunos seguimos esperando esa revelación que nos prometieron. “James Pants”, tercer largo del productor de Spokane, es de nuevo un espectacular despliegue de triquiñuelas estilísticas, magiapotagia rítmica y lametazos a la mejor tradición del retrofuturismo kitsch, y quizás sea el trabajo en el que este antiguo batería de banda municipal muestra de forma más evidente todas sus virtudes. Pants salta de la sensualidad dark-disco de “Cloud Over The Pacific” al Prince puesto de ácido de “Kathleen” para recrearse luego en su particular interpretación de lo que debería ser la música de cocktail en el siglo XXII. En “Darlin’” suena como una versión rave de The Crickets, y “These Girls” parece perfecta para otra colaboración de Iggy Pop. Es un viaje divertido, cierto, desfasado y disperso, también. No es Madlib, pero nos vale como animal de compañía.
Karen: I hope they fit, otherwise, I hope that you can take them to an Eddie Bauer near you for a retrun, if they don't offer free retruns. Good luck, let me know how it works out!