Malditos Deneb. Malditos por los medios, el público y, sin duda, por ellos mismos. Algunos dicen que su error fue empezar cantando en catalán. Bobadas. Su único error, el más grande acierto, en consecuencia, debemos buscarlo en su ejemplar radicalidad. Publican discos cuando quieren y cómo quieren. Juegan a su antojo con el ´problema´ lingüístico (castellano, inglés... samples).
Y su evolución musical no admite dudas de ningún tipo. Refugiados en la incomodidad del extremo, Deneb amplían crédito con un “Hitech-Lowlife” tremendo. Se ha perdido la emoción punzante, casi dolorosa, de “Nub”, su tercer y anterior disco, arrebatador ejercicio silenciado por la crítica (aunque en Mondo algunos glosamos sus excelencias), pero quizás se ha ganado concreción, uniformidad y, si se me permite, solidez en el concepto. Deneb persisten en su suicida intentona de reenganchar el legado de Joy Division a nuestra actualidad. Y su discurso no se resiente del riesgo asumido. Crónica a contracorriente, bello y excelente artefacto terrorista (cuidado con “Straight Line”, un inicio demoledor), “Hitech-Lowlife” evidencia la profunda valía expresiva de una formación que, para sorpresa de unos y envidia de otros, come aparte. Indiscutiblemente únicos.
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