Crítica de 'Kiss All The Time. Disco, Ocassionally' de Harry Styles
DiscosHarry Styles

Crítica de 'Kiss All The Time. Disco, Ocassionally' de Harry Styles

8 / 10
Álex Jerez — 06-03-2026
Empresa — Columbia / Sony
Género — Pop

Hay momentos en la vida de un artista en los que este comienza a replantearse seriamente qué está dejando verdaderamente en el mundo a través de su obra. Si la entrega absoluta a la causa, la eliminación de cualquier ápice de vida mundana, de privacidad, está mereciendo la pena. Tras el cierre de gira del “Love On Tour”, Harry Styles salió agotado; colapsado del bucle en el que vivía y con unas ganas enormes de sentir el anonimato en su piel. Puso foco en la desconexión plena, en recuperar rutinas que le hacían la vida más sencilla. Y, en todo ese viaje, despertó en él su necesidad de plasmar en un disco esa sensación de ser uno más en el mundo, de pertenecer a una comunidad de iguales sin buscar constantemente tratar de destacar por encima del resto. Esa sensación que te da una buena noche de clubbing cualquiera con la que resetear tu cabeza y alcanzar la felicidad por un instante. Así nace “Kiss All The Time. Disco, Ocassionally”.

Un álbum que, tras casi cuatro años de espera, supone un viaje inmersivo para su creador exponiendo los sintetizadores como verdaderos protagonistas. Un concepto aglutinador de todo lo que Harry ha conseguido ser, pero, sobre todo, lo que quiere ser en el presente. No abandona la perfección pop, pero la llena de un universo mucho más rico. Exprime mejor su vena funk, indaga en su corazón british, juega, crece.

Desde que el disco inicia con “Aperture” entiendes muy bien todo esto porque te enfrentas de golpe a un Harry que ha decidido romper con la formalidad de proyectos pasados e ir fluyendo según lo que la canción le reclame. Un Harry sin miedo que decide apostar por un tema así como single, de más de cinco minutos de duración, pese a la incertidumbre que pueda generar alrededor del fandom clásico y los comentarios sobre cómo será verdaderamente el álbum al completo. Un tema entregado a los bloques puramente instrumentales, a generar una base que vaya arrasando poco a poco con todo a su paso, una canción para echar luz en el asunto y avanzar.

Y es que todo es un más a más en “Kiss All The Time. Disco Ocassionally”. Funk bass, reverb por todos lados, loops insaciables… Durante un primer bloque vivimos a un Harry cuya máxima prioridad es demostrar el valor añadido de esta nueva era y dónde le coloca a él como artista de masas. “American Girls” sirve así de refuerzo para certificar que “Aperture” no es una rara avis en el proyecto y da paso a que pronto entre en acción “Are You Listening Yet?” donde ve la cabeza el uso del drum’n’bass y deja que la esencia del UK garage haga su guiño. Un tema que además certifica el valor de la percusión en el proyecto y el trabajo vocal de Harry se inclina a veces más hacia el fraseo a cantar.

Tras esto, el artista ya está metido de lleno en un viaje emocional de entrega y, por supuesto, amor a su público. Un viaje que alcanza su corte más dreamy, e incluso psicodélico, en la noventera “Taste Back”; para colgarse después la guitarra en “The Waiting Game”, apoyándose en las cuerdas, el deseo, la tensión humana e iniciar así el descenso a un pop más pausado y confortable con “Season 2 Weight Loss”, en la que incluso roza una vena trip-hop. Y es que “Coming Up Roses” nos transporta después a una especie de baile de máscaras, a la intimidad nocturna en el que solo importa el “tú y yo”. Dejando un corte que, siendo sinceros, nos relaja demasiado del Harry que llevábamos escuchando hasta aquí, bajando un poco el entusiasmo y la adrenalina acumulada con el nuevo proyecto. Sin embargo, se le perdona, nadie es perfecto y el proceso de recuperación tras esta es rápido e indoloro.

“Pop” es un corte sexy, noventero, de drogas y noches eternas con un Harry seguro de sí mismo (“It’s nice to mix our flavour together”) que empuja todo hasta arriba una vez más y nos ayuda a llegar a la pista de baile con la batería al cien por cien. Y así nos vemos ya en “Dance No More” celebrando el peak del funk en el álbum y haciendo honor a las largas noches de huida de la realidad a través de la música, con la referencia clásica al DJ y a su celebración infinita.

Como cierre, “Kiss All The Time. Disco Ocassionally” pone su sello enfrentando al Harry más del pasado en una breve “Paint By Numbers”, sacando su cara más desnuda hasta la fecha; junto a la despedida de la cinematográfica “Carla’s Song” que clausura con un gran peso de la batería como seña de identidad. Este nuevo álbum supone así un importante salto para Harry a la hora de entender el proceso de creación, a la hora de convivir con la música, relacionarse con ella, usarla. Abandona la idea de observarla únicamente como negocio, como puerta hacia la fama, herramienta de popularidad. Y la ve más bien como una forma de comunicación, como un lenguaje de agradecimiento, una vía de escape que le puede hacer feliz, que puede hacernos la vida más fácil, hacernos más libres.

 

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