No es fácil afrontar el otoño. Las hojas empiezan a caer, el sol se esconde, el frío arrecia y la rutina vuelve a pesar. Es buen momento para regalarse un poco de paz de espíritu, para meter el debut de Lanterns On The Lake en el reproductor, reclinar el respaldo de la silla y darse el lujo de cerrar los ojos durante cuarenta y ocho minutos. El debut del sexteto de Newcastle es uno de esos discos ideales para calmar las agitaciones del alma, pura medicación para sosegar la mente y el corazón repartida en once dosis que hay que tomar en su totalidad para empezar a ver los efectos. Para los incrédulos sirva como botón de muestra el último tema, “Not Going Back To The Harbour”, que en apenas un minuto y con una instrumentación mínima condensa todas las bondades de este “Gracious Tide, Take Me Home”: la preciosa voz de Hazel Wilde titila sobre unos tímidos acordes de guitarra, nos mece y nos reconforta. El resto del disco sigue en la misma línea pero engrosa su sonoridad con ukeleles, pianos, violines y glockenspiels, y dobla las melodías de Hazel con la sentida voz de Adam Sykes. El resultado es un disco de folk nostálgico, atmosférico y emocionante que resulta un auténtico bálsamo para el alma.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.