El trío formado por Marcos, David y Noah lanzan un más que solvente primer álbum en el que recogen el testigo de La Plata y de la escena madrileña actual para escupir mensajes oscuros como “Ya no se oye música nueva, vivimos de la nostalgia”. Los jóvenes bilbaínos combinan meta-análisis de este calibre en la línea de Simon Reynolds con unas letras directas que sitúan aquí el descontento de toda una generación, dando como resultado un disco que rezuma una frescura inusual.
Abre el single “Amianto” con un arpegio de guitarra que parece que nos va a llevar a terrenos como los de la euskaldun Birkit. Sin embargo, empiezan a cantar “En mi casa vivimos a oscuras como ratas de alcantarillas” y uno se empieza a preguntar si este grupo realmente es de Bilbao o de Monterrey. Los bilbaínos no sólo hacen pop de guitarras con mensajes nihilista como La Paloma y similares, sino que incorporan de una manera extraordinariamente orgánica influencias mexicanas actuales (Policías y Ladrones, La Texana). El mismo regusto que para los más viejos nos puede llevar a pensar en Ariel Rot y en Tequila se saborea en la nerviosa “Caléndula”, en la enérgica “Otra vez” y en el resto de las composiciones.
pensarpensarpensarpensarpensarpensarpensarpensar es la melancólica balada del trabajo, que transmite tanta desazón como el origen del nombre de Goodbye Keppler. ¿Quién es Keppler? El telescopio espacial que lanzó la NASA en 2009 para buscar exoplanetas. 9 años después se quedó sin combustible, perdió la señal y se quedó vagando en el espacio como el Major Tom de Bowie pero sin alma, ¿o sí tiene alma?
En el ecuador del trabajo se encuentra la original “Contusión cerebral” donde incorporan influencias neopsicodélicas dando variedad al conjunto. En “Nube triste:(” ya después de tanta tristeza,al menos ya dicen que quieren salir de ella.
La caja de ritmos à la Depresión Sonora domina la postpunk “Cementerio”, “Onda expansiva” es lo que ojalá ellos lleguen a ser, y cierran con “NoHaServidoDeNada” jugando a los claroscuros de letra deprimente y guitarra soleada.
Realmente si estos chicos se toman en serio lo que están haciendo, pueden abrir una nueva brecha y ser un referente local para las decenas de adolescentes que coparon el concierto de Depresión Sonora el pasado enero en el Kafe Antzokia bilbaíno.
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