The Warning han llegado a un punto delicado de su carrera. Ya no necesitan demostrar que son tres músicas competentes, porque eso quedó claro hace tiempo, aunque se pusiera en duda su autenticidad frente a su condición de producto creado para el consumo rápido. El problema, en parte por esas dudas, es otro. Cuando una banda alcanza cierta dimensión, la energía deja de ser suficiente. Hace falta algo más. “Everything’s Falling” muestra que las hermanas Villarreal, uno de los orgullos de Monterrey, tienen recursos para buscarlo, pero también que no siempre encuentran la manera de convertirlos en canciones memorables.
El músculo sigue ahí. “Ritual” arranca el disco con guitarras poderosas, batería contundente y una interpretación vocal diseñada para ocupar espacio. Funciona. También resulta familiar. Estamos acostumbrados a esto en ellas. The Warning han perfeccionado una fórmula basada en alternar riffs de impacto con estribillos expansivos. Cuando la canción funciona, tiene pegada. El problema, otra vez, es cuando no. Entonces se percibe demasiado el mecanismo. Se le ve el cartón. Por eso el disco gana interés cuando abandona esa seguridad. La canción titular, por ejemplo, apuesta por la contención y permite que la voz tenga un peso diferente. “Perfect Daughter” también busca una tensión menos evidente. Son precisamente esos momentos los que hacen pensar que el futuro del grupo podría estar lejos de seguir acumulando capas de distorsión y estribillos cada vez más grandes. Y ahí es donde destaca Alejandra Villarreal, que continúa siendo una pieza fundamental, aunque poco reconocida. Su bajo tiene presencia y carácter. Pau sostiene las canciones con una contundencia que nunca resulta un problema. Y Dany posee una voz capaz de pasar de la vulnerabilidad a la agresividad sin perder identidad. El problema, insistimos, no está en la ejecución. Está en unas composiciones que, en determinados momentos, parecen conformarse con ser eficaces.
La producción tampoco ayuda demasiado a la evolución. Todo suena amplio, nítido y perfectamente colocado. Demasiado perfecto. La contundencia está asegurada, pero se echa de menos cierta suciedad. Y es que el rock de The Warning funciona mejor cuando parece a punto de desbordarse (si es que a veces lo hace). “Everything’s Falling” es, por tanto, un disco competente en lo suyo, potente y comercial. Pero también irregular y demasiadas veces falto de canciones, algo que a estas alturas ya no podemos perdonar. El siguiente paso debería consistir menos por sonar más grandes y más por sonar más suyas. Aunque quién soy yo para dar consejos.
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