“Queso fresco, queso curao” es la particular forma que tiene El Reno Renardo de decir que su nuevo álbum llega bajo la fórmula de mezclar nuevas canciones junto a la regrabación de otras de ayer y de siempre. Por la parte del “Queso fresco” están las que hemos ido escuchando como adelantos, como “Sonda anal” (en la que dan rienda suelta a su gusto por el humor escatológico) o “Yisuscraist” (su personal visión del personaje histórico en cuestión). También otras tan geniales como “La tarada” (no tardaremos en darnos cuenta de la política a la que va dirigida) o “Lo sueltas por fin” (en la que podremos escuchar los excelentes arreglos metaleros del clásico “Sultans Of Swing” e imaginar cómo habrían sonado Dire Straits con doble bombo, solos armonizados, palm mute y la distorsión al once).
Por la parte del “Queso curao”, han querido darle un sonido actual a temas tan recordados como “No quiero ir al gym”, “Vomito” o “Ni una parada”. Por lo general, una nueva dosis de lo que nos hizo querer al grupo: letras de humor cafre (aunque sin dejar por ello de hacer reivindicaciones de la actualidad social y política) sobre música metalera de excelente pulcritud. Sin, por supuesto, olvidarse de destrozar composiciones ajenas por el camino. Todo para, esta vez, celebrar su vigésimo aniversario (sí, han pasado ya dos décadas), una efeméride que también les servirá para hacer una gira conmemorativa por salas y festivales a lo largo de este 2026. Larga vida al Reno.
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